Agujetas… debemos conocer a nuestro enemigo. Sí, lo son. Es que tiene hasta un nombre realmente feo ¿no os parece? En EntrenaCoNosotros tenemos un cuarto de cinco metros cuadrados donde las encerramos y las amenazamos para que dejen de castigar a nuestros deportistas. Bueno, al lío. Muchos doctores las definen como microroturas musculares que son provocadas por un esfuerzo superior al que el músculo está preparado para resistir.

En nuestro centro seguimos a rajatabla unas directrices para que tras una dura sesión de trabajo, no camines como si hubieras cruzado Europa a caballo. Por eso, nuestros monitores especializados nos sugieren:

1. No terminar la sesión de manera brusca. Las investigaciones al respecto demuestran que tras un ejercicio aeróbico intenso hay que prolongar la sesión durante varios minutos de manera suave para que el flujo sanguíneo regrese a su ritmo habitual facilitando la disminución muscular.

2. Hielo. Cuántas veces hemos visto a deportistas de élite terminar un entrenamiento y meterse en una bañera llena de hielos… Importante. Recupera los músculos y reduce el dolor.

3. Estiramientos. Es tan elemental que no creemos que se te pueda olvidar. Terminas la sesión y debes volver a la calma, que tu cuerpo sienta poco a poco y no de golpe que el trabajo está hecho. Por eso muchos deportistas eligen E-Fit Móstoles, jamás descuidamos un cliente. Los estiramientos son parte del entrenamiento y hay que prestarles atención.

4. Medicina. Nosotros no recomendamos pero informamos de la posibilidad. Muchos atletas apuestan por los antinflamatorios como solución a las agujetas. Es cierto que minimizan el dolor pero no regeneran las fibras por lo tanto encontrarás una sensación un tanto engañosa.

5. Responsabilidad. Como hemos explicado, debes ser lo suficientemente responsable como para conocer a tu cuerpo y saber qué puedes hacer y hasta donde puedes llegar. Muchos nóveles y tras meses sin hacer ejercicio, se meten entre pecho y espalda tiradas de 20 kilómetros. Así es imposible, serás pasto de las agujetas. Si sientes que estás muy por encima del 100%, levanta el pie.

6. Calentamiento. Enseña a tu cuerpo en los minutos previos al trabajo, hasta donde estás dispuesto a forzar, que los músculos sepan para lo que te has

puesto las zapatillas y cuáles son los grupos musculares que tienen que ponerse el mono de trabajo.

Todavía recuerdo al profesor de gimnasia gritando: “las agujetas se quitan haciendo el ejercicio que las provoca”. Niños de 13 años mirando con recelo a un maestro del que todos sospechábamos. Pues tenía razón, por lo menos un poco. Si las tienes y las estás sufriendo, átate las zapatillas y a entrenar. Suave, sin forzar pero sin parar.

   
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